Por: Odette M. Ortiz Mercado

 

Una vez más, el Programa Sea Grant de la Universidad de Puerto Rico (PSGUPR) se da a la tarea de adiestrar a maestros y a maestras interesados en llevar a cabo el Proyecto Guardarenas. Este Proyecto tiene como meta el concientizar a niños y adultos sobre la importancia de cuidar y conservar nuestros recursos marinos y costeros. A través de las actividades de Guardarenas, los participantes se convierten en investigadores que recopilan datos sobre aspectos tales como: el perfil, las corrientes, las olas, la composición de la arena y la calidad de agua de una playa en específico. El fin de esta recopilación es la creación de una base de datos que trazará los cambios que ocurren anualmente en las playas. En esta ocasión, se movilizó personal de Sea Grant el 25 de febrero de 2012 hacia San Juan para proveer un taller práctico sobre las actividades de Guardarenas. El mismo se llevó acabo en el Condominio Playa Grande, ubicado en el área de Condado.

El grupo de participantes estuvo compuesto por miembros de  la Asociación del Tinglar de Puerto Rico (ATIPUR), integrantes de Capítulo Estudiantil Sociedad Ambiente Marino (CESAM) y estudiantes y maestros del Colegio San Ignacio y de la Escuela Cupey Montessori. La actividad comenzó con una breve bienvenida por parte del señor Luis Miguel Rico, presidente de ATIPUR, quien reiteró que “la realidad es que vivimos en un colapso ecológico inmenso,” y esto es parte de la razón de ser de la asociación y de su petición para el taller de Guardarenas. Luego, miembros del equipo de trabajo del PSGUPR ofrecieron un presentación sobre diferentes aspectos de las playas. En ese momento Delmis Alicea, Coordinadora del Proyecto, le explicó a los participantes que el propósito de estos talleres es el de “llevar a las personas hasta el recurso, que aprendan fuera de la sala de clase.” Efectivamente, esto fue lo que realizaron. Después de la presentación, los participantes se movilizaron hacia la playa, con los educadores del Proyecto, donde aprendieron a realizar el perfil de una playa, tomaron medidas de la calidad del agua y del movimiento de las corrientes y aprendieron sobre la composición de la arena.

El taller culminó alrededor de las 4:30 p.m. y los participantes expresaron su satisfacción con el taller. Tania Hernández Caraballo, miembro de CESAM, expresó que la actividad les proveyó “técnicas que nos pueden ayudar en las investigaciones” que llevan acabo en la universidad. Asimismo, Irma Ruiz, integrante de ATIPUR, nos aseguró que lo “primero es conocer la playa” y que esto les va a ayudar en su misión de proteger al tinglar en Puerto Rico.

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