Por Liz Yanira Del Valle y Cristina D. Olán Martínez

Es una aventura científico marina que recuerda al célebre Jacques Cousteu, sólo que ahora sus investigadores cuentan con una tecnología más sofisticada. Algo parecido a los valiosos documentales del francés, fue la experiencia que vivieron las dos científicas puertorriqueñas, la doctora Yasmín Detrés y la candidata doctoral Deborah Cedeño, a bordo del Buque de Investigación Oceanográfica (BIO) Hespérides durante la expedición conocida como Bloom 2008.

El Instituto Canario de Ciencias Marinas (ICCM) dirigió Bloom 2008, viaje de investigación que tuvo como objetivo principal la caracterización óptica, biológica e hidrográfica de los florecimientos masivos de microalgas o “blooms” en las costas patagónicas. Además, se dieron cita científicos adscritos a instituciones como la Universidad de Vigo en España y el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero en Argentina. Asimismo, el Programa Sea Grant de la Universidad de Puerto Rico y el Centro de Ciencias Atmosféricas, auspiciaron la participación de Detrés y de Cedeño, respectivamente.

Fueron catorce días de trabajo arduo e intenso pues, desde el 13 hasta el 26 de marzo de 2008, los científicos estuvieron recopilando datos radiométricos, hidrográficos y taxonómicos en 27 estaciones. A lo largo de esos 14 días, tuvieron la oportunidad de colectar datos y muestras en áreas con altas concentraciones de clorofila, lo cual es un indicador de la presencia de florecimientos de algas. La selección de estas áreas de investigación o estaciones se hizo mediante telemetría utilizando imágenes de satélite, a casi tiempo real, que les facilitaron desde el ICCM.

Dichas áreas de investigación se encontraban localizadas en las costas de la Patagonia, zona que sobresale por el alto grado de actividad en sus aguas. Detrés, investigadora del Departamento de Ciencias Marinas del Recinto Universitario de Mayagüez, indicó que la región costera de la Patagonia está influenciada por la Corriente de Las Malvinas, un brazo muy energético de la Corriente Antártica circumpolar donde se dan unas propiedades idóneas para la proliferación de las microalgas tóxicas.

La Corriente Antártica es muy fría y posee un alto contenido de nutrientes y de oxígeno, explicó Detrés. Ésta interactúa con aguas someras más calientes que provienen de la Corriente del Brasil y se sitúan en la plataforma continental, lo cual hace de la zona un lugar muy cotizado para el estudio científico. A su vez, estas aguas de mayor temperatura interactúan con el agua dulce que procede de las desembocaduras de los ríos de la zona, como por ejemplo, del Río La Plata. La combinación de aguas, nutrientes y oxígeno provee un escenario favorable para las floraciones.

En este ambiente de continua interacción entre el mar y la ciencia, fue que Detrés y Cedeño llevaron a cabo sus tareas de análisis científico. Específicamente, las investigadoras estuvieron a cargo de analizar el componente óptico de las floraciones microalgales. Mediante el uso de radiómetros de campo, como el GER 1500 y el Satlantic, midieron la cantidad y la calidad de la luz, tanto en la superficie como a distintas profundidades en la columna de agua. La información obtenida contribuye, junto a los demás parámetros medidos, a la caracterización de los distintos componentes del medio acuático. Entre esos componentes figuran: la materia orgánica disuelta, los sedimentos suspendidos y el fitoplancton. Esto facilita la determinación de los grupos fitoplanctónicos, como son los dinoflagelados, diatomeas, predominantes en cada estación.

Aunque en el BIO Hespérides se realizó una gran cantidad de trabajo, Bloom 2008 no concluyó al desembarcar. Aún los investigadores se encuentran en el proceso de análisis e interpretación de datos. Este proceso es muy complejo debido al alto número de estaciones y a la diversidad y cantidad de información obtenida en cada una de ellas.

“La expedición fue un esfuerzo multidisciplinario y cada científico participante era responsable de un componente diferente. Hasta que no se integren todos los resultados no tendremos las conclusiones finales,” explicó Cedeño.

Es por eso que la comunicación entre los participantes de Bloom 2008 constituye un elemento clave al momento de unificar los resultados y llegar a conclusiones. El eslabón que mantiene unidos a los participantes de la expedición es el doctor Javier Pérez Marrero, investigador principal adscrito al ICCM. Pérez Marrero ha facilitado la comunicación entre todos los científicos de manera tal que, en sus respectivos países, puedan continuar el análisis de los datos obtenidos.

Además, hay que darle continuidad a la expedición puesto que ya Bloom 2009 se encuentra en planes. Las floraciones son más intensas durante el mes de octubre, primavera en el hemisferio sur. Por consiguiente, una nueva expedición durante octubre de 2009 sería de gran beneficio para la comunidad científica.

La prosecución de los trabajos de Bloom 2008 llena de emoción tanto a Detrés como a Cedeño, pues ambas se encuentran complacidas con la labor realizada durante el pasado mes de marzo. Para ambas, la expedición fue una experiencia única que enriqueció sus vidas a nivel personal y a nivel profesional. Cedeño expresó que Bloom 2008 fue: “la mejor experiencia de oceanografía que haya podido tener durante mi vida académica.”

Por su parte, Detrés destacó el apoyo del gobierno a la investigación oceanográfica en España.

“Tuvimos apoyo logístico y técnico en todo momento por parte de la Unidad de Tecnología Marina, que pertenece al área de Recursos Naturales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España. Esta unidad fue creada para darle apoyo a los buques oceanográficos y a las bases antárticas de España y ha contribuido significativamente a los resultados de las ciencias marinas a nivel nacional e internacional. Además de contar con la presencia de personal técnico especializado, responsable de calibrar y de darle mantenimiento a todos los instrumentos, el barco está equipado con una gran variedad de instrumentos científicos y técnicos que permiten y facilitan la investigación oceanográfica,” apuntó la investigadora.

Para la doctora Yasmín Detrés, la oportunidad de trabajar junto a otros investigadores internacionales en un buque de investigación oceanográfica (BIO) como el Hespérides y ser parte de una investigación de tanta relevancia científica, tiene un valor incalculable.

“Fue una gran experiencia hacer oceanografía de altura en una región tan importante e interesante como la de la Patagonia Argentina. Esta región posee características muy diferentes a las que encontramos en nuestra región tropical. La complejidad de las interacciones existentes en esta zona (corrientes, descargas riverinas, entre otras) hacen de ésta una muy dinámica y estimula la proliferación de estos floraciones de microalgas sobre la plataforma continental Argentina,” señaló Detrés. En términos de investigación, tanto para Detrés como para Cedeño, la oportunidad de investigar en la plataforma continental fue como alcanzar un pináculo profesional.

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