10 puntos mínimos para una gobernanza climática

En los últimos años Puerto Rico ha vivido momentos de mucha angustia, dolor y desasosiego. Hemos sobrevivido el embate de huracanes, inundaciones, terremotos, sequías, amenazas al aire que respiramos, altas temperaturas sin precedentes, una pandemia, todo esto en medio de una larga depresión económica y crisis social. Miles han perdido sus viviendas y sus empleos, nuestras costas se convierten en vertederos de escombros, nuestra flora y vida silvestre, vital para la agricultura, están desapareciendo. Una tercera parte de nuestra población vive inseguridad alimentaria mientras la crisis climática amenaza los sistemas alimentarios globales.

La ciencia nos ha advertido: los gases de efecto invernadero provocan el aumento de las temperaturas, esto a su vez provoca el alza en el nivel del mar y el aumento en la intensidad de fenómenos atmosféricos (lluvias, sequías, ciclones). Estos cambios drásticos tienen como resultado la pérdida masiva de especies, migraciones masivas de gente, profundización de las desigualdades sociales, angustia y dolor. La crisis económica también se agudiza pues estos eventos alteran dramáticamente las condiciones de vida. Después de todo, la economía no es algo ajeno a la vida social y también requiere transformarse.

La crisis climática es resultado de todas las crisis e injusticias por las que hemos luchado por décadas, es consecuencia del afán de lucro y la explotación infinita en un sistema que no reconoce los límites de la Tierra. Es consecuencia también de gobiernos negligentes, que rechazan el conocimiento científico, que no les importan las consecuencias de sus políticas y destruyen el futuro de las próximas generaciones. Año tras año los gobernantes prometen mucho, pero no han hecho nada para cambiar de curso. Se dice que el crecimiento económico es fundamental, pero ninguna política pública ha detenido el aumento de la pobreza por décadas. Puerto Rico enfrenta directamente las consecuencias del cambio climático por lo que es urgente una política pública asertiva, fuerte y decisiva para atender la crisis climática. POR ESO, en esta coyuntura en que se configura un nuevo gobierno, las personas y organizaciones firmantes AFIRMAMOS Y EXIGIMOS, tanto de la RAMA EJECUTIVA como de la RAMA LEGISLATIVA:

1. UNA POLÍTICA PÚBLICA TRANSVERSAL que en todas las áreas (presupuesto, economía, energía, transportación, agricultura, salud, educación, infraestructura, vivienda, las artes y las ciencias, entre otras), integre las consideraciones del cambio climático priorizando soluciones basadas en la naturaleza y la atención a los segmentos vulnerabilizados y empobrecidos por la desigualdad social.

2. NOMBRAMIENTOS de personas comprometidas con el servicio público y con la implantación de las políticas dirigidas a atender la crisis desde la justicia climática, la protección y restauración de la naturaleza y la rehabilitación de toda la infraestructura del país.

3. PAQUETE DE MEDIDAS LEGISLATIVAS que actualicen leyes y reglamentos vigentes, dirigidas a una política pública integral, justa y decisiva para prevenir, desacelerar y mitigar la crisis climática.

4. La adopción de una LEY DE COSTAS Y BIENES COMUNES COSTEROS.

5. LA OTORGACIÓN DE TODO CONTRATO del gobierno debe asegurar que el ánimo de lucro no implique un conflicto con el interés público, nuestros bienes comunes y las metas programáticas ante la crisis climática.

6. TRANSFORMACIÓN HACIA UNA ECONOMÍA SOSTENIBLE Y JUSTA. Urge transformar la economía de una enfocada en el crecimiento infinito y arbitrario hacia economías que garanticen el cuidado y bienestar de las personas y los ecosistemas de los que dependemos.

7. Los niveles de pobreza y desempleo en Puerto Rico son insostenibles. Exigimos que haya una POLÍTICA DE GENERACIÓN DE EMPLEOS de la mano de las políticas dirigidas para atender el cambio climático y que se dé paso a empleos dignos dirigidos a proteger y restaurar los bienes naturales.

8. La PLANIFICACIÓN DEL SUELO debe responder a la crisis climática. Por
esto, debe derogarse el Reglamento del Plan de Uso de Suelos aprobado y comenzar un proceso amplio para uno nuevo a tono con lo aquí expuesto.

9. UNA POLÍTICA DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA amplia que reconozca la experiencia,
los saberes y los intereses de la ciudadanía, de los y las profesionales y comunidad científica que por décadas han alertado y luchado para evitar esta crisis.

10. LAS ACCIONES PARA MITIGAR Y ENFRENTAR la inminente realidad del cambio climático deben incluir, entre otras:
a. Una política sensible y comprometida con la energía renovable y la independencia del combustible fósil, sin comprometer los bienes naturales.

b. La protección de los bienes comunes de los que nuestra vida depende. Debe detenerse la tala indiscriminada de árboles y la extracción en áreas naturales indispensables como infraestructura natural para mitigar, desacelerar y adaptarnos al cambio climático.

c. Las barreras naturales costeras deben protegerse y restaurarse, priorizando los recursos naturales costeros, deteniendo la dilapidación y explotación irreversible de estos. Desde la justicia climática debe atenderse el saneamiento de la zona marítimo terrestre y detener la destrucción y el daño irreversible en la zona costanera.

d. Los cuerpos de agua y sistemas hídricos como los humedales nos protegen de inundaciones. Es urgente que se prohíba la desaparición de humedales y otros sistemas estuarinos, la canalización de ríos y otras construcciones que nos hacen más vulnerables a inundaciones y erosión.

e. El fomento de la economía local y a pequeña escala, de modo que se genere actividad comercial en lugares cercanos a las viviendas, trabajos y escuelas para reducir la dependencia de combustibles fósiles que aportan al calentamiento global.

f. La protección de terrenos agrícolas que garanticen para el presente y las futuras generaciones una agricultura sostenible y la seguridad alimentaria de quienes habitan estas tierras.

Estas exigencias forman parte de una larga trayectoria de personas y grupos que han dedicado su vida a defender la naturaleza. Con ellas y ellos, y en saludo a las gestas de hoy, hacemos un llamado amplio y urgente a todas las personas y grupos a proteger, restaurar y rehabilitar sin esperar por la política partidista. Debemos actuar en favor de la sostenibilidad de la vida, el tiempo es ahora. Lo que hagamos o dejemos de hacer va a repercutir en el futuro -cercano y a largo plazo-. El presente y futuro de la vida en estas islas está en nuestras manos.

Para suscribir la declaración, favor seguir el enlace: Declaración por la Crisis Climática

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