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Un espacio para el periodismo ambiental

Un espacio para el periodismo ambiental
Por: Mariam Ludim Rosa Vélez de Prensa RUM “El periodismo se debe transformar en un ejercicio más democrático y descentralizado que incluya las visiones de público”. Dan Gillmor La democratización de la información y el deseo de que la audiencia tenga una voz en los temas que más le preocupan, representan la base del periodismo ciudadano. Con esa misión y con el objetivo de dejar escuchar su voz en temas ambientales surgió el Taller de Periodismo Con Ciencia. La iniciativa, liderada por el periodista Milton D. Carrero Galarza, comunicador del Programa Sea Grant, agrupó a unos 20 participantes que asistieron a una veintena de talleres sobre el impacto de la prensa, fundamentos de redacción periodística, periodismo ciudadano y multimedios, libertad de expresión y fotoperiodismo, entre otros. Asimismo, la experiencia educativa incluyó charlas sobre temas ambientales como el control de erosión y escorrentías: derecho ambiental y por supuesto, sobre oceanografía. Entre los facilitadores de los seminarios hubo especialistas en comunicación tales como la profesora Sonja S. Mongar y la directora de Prensa RUM, Mariam Ludim Rosa Velez. También los documentaristas Leandro Fabrizi y Cesar Colón Montijo; los abogados ambientales, Ana Navarro, Rafael Espasas, Rafael Cancel y Verónica González; la especialista en Ambiente Carmen Gonzalez, el fotógrafo Efraín Figueroa, el oceanógrafo Dr. Juan González Lagoa; el antropólogo Dr. Manuel Valdés Pizzini y el director del Programa Sea Grant de la Universidad de Puerto Rico, Ruperto Chaparro. “Nuestro propósito principal es la educación y el diseminar información que haga que las personas piensen más acerca del medio ambiente, específicamente la costa y todos los recursos marinos”, sostuvo Carrero Galarza. El proyecto, explicó, tuvo el fin de preparar periodistas ciudadanos que conocieran de ciencia y que tuvieran las herramientas indispensables para comunicar estos temas de una manera precisa, entretenida y veraz. “No queremos que estos temas ambientales se queden en el trasfondo, sino que estén al frente de nuestra discusión social”. Del mismo modo, Chaparro, destacó la pertinencia de reforzar el mensaje de conservación. “Lo que pretendemos es que ellos comiencen a llevar un mensaje sobre la necesidad de conservar y proteger nuestros recursos marinos y costeros, ya que es sumamente importante que se desarrollen de una forma sostenible”, puntualizó Chaparro. Agregó que unas de las ventajas de que estos jóvenes se capaciten en el periodismo, es que pueden llevar un mensaje más efectivo y directo a sus pares. Los periodistas ciudadanos ambientales El Taller de Periodismo Con Ciencia agrupó a colegiales de Estudios Hispánicos, Inglés, Arte, Humanidades, Psicología, Ciencias Marinas, Biología, Ingeniería Química y Ciencias Sociales. Igualmente, participaron egresados del RUM y colaboradores de Sea Grant y del Centro Interdisciplinario de Estudios del Litoral (CIEL). Daira Dávila Vargas, estudiante de Psicología, explicó, que tras participar en el Taller, se inclina por la redacción de temas relacionados con el impacto social de asuntos ambientales. “Es una experiencia, tanto personal como profesional, muy importante para mí. Sí, me había interesado antes por la redacción, pero no había pensado en la opción de periodismo, (el taller) me abrió la mente y la oportunidad de poder participar en el periodismo ciudadano”, dijo Daira. Por su parte, Cristina Olán, estudiante graduada de Estudios Hispánicos, explicó que la experiencia educativa le ayudó a conocer más sobre lo que es el periodismo multimedia y tener una idea más clara de las técnicas de entrevista. “Me percaté de que las destrezas de redacción, que aprendí en mis clases de español y en Sea Grant, son útiles para comunicar una noticia de carácter ambiental”. En el caso de Hilda Rojas, egresada de Ciencias Marinas del RUM, el taller le ayudó a discernir mejor entre los contenidos noticiosos. De hecho, Hilda es la editora de una revista que se distribuye de Aguadilla a Lajas, cuya misión es comunicar noticias de conciencia espiritual. Mientras, el fotoperiodista Efraín Figueroa catalogó la experiencia como “maravillosa”. Su caso fue particular porque además de ofrecer varios talleres sobre fotografía, también decidió participar en el rol de estudiante. “Fue una experiencia diferente, ver el concepto de buscar la noticia y su impacto inmediato… Ha sido bien refrescante, tener la oportunidad de pararme del otro lado de la cámara y hacer una entrevista”, sostuvo el veterano camarógrafo, quien también se desempeña como fotoperiodista del programa Geo Ambiente de María Falcón. La graduación en el último brinco Desde junio hasta septiembre, los participantes del taller tomaron los cursos que les permitieron lanzarse a un proyecto periodístico multimedios. Ya constituidos como un equipo de trabajo, a finales del mes de agosto, asumieron el reto de documentar periodísticamente una noticia ambiental. Se trató de la limpieza del cuerpo de agua conocido como El último brinco en el sector Calvache de Rincón. “Es un área que tiene el potencial para ser desarrollado para ecoturismo, hay áreas verdes, un cuerpo de agua, distintas especies de aves, hay árboles que crean sombra para pasar el día, caminar, dispersión y ocio. Parte de nuestra experiencia allí, fue conocer esta área y al darnos cuenta que tiene este potencial, y que hay personas que tienen el interés de que el lugar surja como una nueva área de recreación, nos dirigimos a hacer esta noticia”, explicó Oliver Bencosme, uno de los participantes del taller que labora como diseñador gráfico de Sea Grant. “La experiencia fue espectacular, aplicamos lo que habíamos aprendido, y las técnicas que se utilizan para grabar. Nos dio la oportunidad de utilizar las destrezas del taller y acercarnos a la comunidad y exponer sus iniciativas, dar otra cara de Rincón más allá de la playa, mostrar que tiene otros recursos distintos pero no desvinculados al mar, porque lo que se hace en tierra y otros cuerpos de agua repercute en el mar”, enfatizó por su parte Olán.   Vídeo Documental: Galería de Imágenes: [Show as slideshow]
Septiembre 14th, 2009 | Educando con el mar | Leer Más

Integrantes del Programa de Periodismo Con Ciencia

Integrantes del Programa de Periodismo Con Ciencia
Lista de estudiantes y presentadores Programa de Periodismo Con Ciencia Lista de estudiantes y presentadores Programa de Periodismo Con Ciencia
Septiembre 14th, 2009 | Educando con el mar | Leer Más

Rincón: More than Just Waves

Rincón: More than Just Waves
By: Nicole Alvarez It hasn’t rained in a few days so the water level in Rincón’s Grande brook, formerly known as Calvache River, is so low that anyone can walk through most of the river without getting drenched. Chunks of concrete, car parts, and a kitchen sink are mounted on the edge of the river behind a home, and this trail of trash and water contamination can be followed all the way up to the river’s spring, known as El Salto, in which a discarded rug is laid out over the entrance to the pool below the spring. Led by tourist guide, Carlos “Joey” Feliciano, a group of adults and children explored the Calvache neighborhood with the mission of cleaning a river that is used as an illegal garbage dump but that could become the next eco-touristic attraction of Rincón. At least Feliciano is determined to make it that way. He organized the event through Facebook, driven by a desire to maintain his hometown clean. As a tour guide, he feels an obligation to preserve the ecosystem, provide accessibility to the location, and unite the community in the process. “This was my pool, where we learned to swim” said Feliciano. Members of Sea Grant’s Journalism with Science program from the University of Puerto Rico, Mayaguez Campus, joined Feliciano’s crew as they trudged through the brook with plastic bags and gloves. The group worked in unity with the town’s recycling program, which transported some of the trash in a pick-up truck. Many objects, however, such as car doors and a television set, were too heavy for the group to pick up. Other objects were buried deep under rocks and soil, and were impossible to remove. The spring, known as “El ultimo salto,” or the last jump in Spanish, gets its name from the tragic story of a man who committed suicide by jumping into the stream, for many of the volunteers who came to clean it the waterfall is the source of fond memories. A myriad of fruits and medicinal herbs can be seen along the trails and the sound of its water falling against the rocks provide a soothing soundtrack for those visiting the site. The Calvache River is also seeped in cultural history and sentimental value. It boasts its own legends of buried money and countless childhood stories. Roberto Duprey Valentín can still remember those childhood days when he swam up river, competing with friends to see who could catch the most shrimp. His excitement at seeing a mere fish in the water while helping to clean up the river brought back memories of the river’s better days, before trash bags and sheets tied plants together on the river shore. Carlos A Gonzalez, Director of Culture in Rincon and part of the cleaning group, explained how geological causes have lessened the water flow. He believes road construction, houses built around the river, and rocks removed from the area near the spring have all affected the water flow which has been deviated. Before construction affected the river, it was possible to spot in the water some marine life, particularly shrimp which traveled from the ocean. Cattle and agriculture, like sugar cane plantation, were plentiful. Medicinal herbs such as Higuereta and Salvia, and fruits such as mango, coconuts and papayas were all quite common and frequently used by inhabitants of the neighborhood. The community’s effort is just the tip of the iceberg for Feliciano. With gloves over his hands and a plastic bag filling up with car parts, empty cans and plastics, he proclaimed that the next step in the improvement of Rincon was to help develop an ecological consciousness among the townspeople. He expressed he was tired of seeing so many condos built along the shorelines of the town. He believes Rincon should be known for more than its popular waves. “We want to give Rincon a new face.” he asserted. Feliciano is currently involved with a project in search for eco-touristic alternatives for the town, specifically along the mountains. Rincón’s Vigía Mountain and the Calvache stream are two of the sites that he would like to develop as touristic attractions for Rincon. He explained the possibility of finding archaeological artifacts in the Vigia Mountain, which could allow the area to be preserved for historic and ecological reasons. “We have to keep watch so that when these [children] grow up, they can have a clean environment to breathe in,” Ana Salcedo, one of the group members, said while looking at her grandson who delighted in splashing about through the river. Like Feliciano, she is also against the construction of condos in the beach area. People see Rincon as beach and surf…” Feliciano explained. After the long walk up river Feliciano relives his childhood memories and enjoys a refreshing swim by the spring along with the children in the group who delight in standing over the falling water and climbing up the spring. Despite the metal and plastics surrounding the pool, it provides much fun and entertainment as could be heard by the screams and laughter coming from the water. While a complete cleanup of the river would require municipal help, it is hoped that the small group’s community service will bring more attention to the river and inspire further care for it. Vídeo Documental: Vídeo Documental: Galería de Imágenes: [Show as slideshow]
Septiembre 14th, 2009 | Al aire libre | Leer Más

El Turismo de Rincón mira hacia adentro

El Turismo de Rincón mira hacia adentro
Un espacio para el periodismo ambiental Mariam Ludim Rosa Vélez mariamludim@uprm.edu Prensa RUM “El periodismo se debe transformar en un ejercicio más democrático y descentralizado que incluya las visiones de público”. Dan Gillmor La democratización de la información y el deseo de que la audiencia tenga una voz en los temas que más le preocupan, representan la base del periodismo ciudadano. Con esa misión y con el objetivo de dejar escuchar su voz en temas ambientales surgió el Taller de Periodismo Con Ciencia. La iniciativa, liderada por el periodista Milton D. Carrero Galarza, comunicador del Programa Sea Grant, agrupó a unos 20 participantes que asistieron a una veintena de talleres sobre el impacto de la prensa, fundamentos de redacción periodística, periodismo ciudadano y multimedios, libertad de expresión y fotoperiodismo, entre otros. Asimismo, la experiencia educativa incluyó charlas sobre temas ambientales como el control de erosión y escorrentías: derecho ambiental y por supuesto, sobre oceanografía. “Nuestro propósito principal es la educación y el diseminar información que haga que las personas piensen más acerca del medio ambiente, específicamente la costa y todos los recursos marinos”, sostuvo Carrero Galarza. El proyecto, explicó, tuvo el fin de preparar periodistas ciudadanos que conocieran de ciencia y que tuvieran las herramientas indispensables para comunicar estos temas de una manera precisa, entretenida y veraz. “No queremos que estos temas ambientales se queden en el trasfondo, sino que estén al frente de nuestra discusión social”. Del mismo modo, Ruperto Chaparro, director del Programa Sea Grant de la Universidad de Puerto Rico con sede en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), destacó la pertinencia de reforzar el mensaje de conservación. “Lo que pretendemos es que ellos comiencen a llevar un mensaje sobre la necesidad de conservar y proteger nuestros recursos marinos y costeros, ya que es sumamente importante que se desarrollen de una forma sostenible”, puntualizó Chaparro. Agregó que unas de las ventajas de que estos jóvenes se capaciten en el periodismo, es que pueden llevar un mensaje más efectivo y directo a sus pares. Los periodistas ciudadanos ambientales El Taller de Periodismo Con Ciencia agrupó a colegiales de Estudios Hispánicos, Inglés, Arte, Humanidades, Psicología, Ciencias Marinas, Biología, Ingeniería Química y Ciencias Sociales. Igualmente, participaron egresados del RUM y colaboradores de Sea Grant y del Centro Interdisciplinario de Estudios del Litoral (CIEL). Daira Dávila Vargas, estudiante de Psicología, explicó, que tras participar en el Taller, se inclina por la redacción de temas relacionados con el impacto social de asuntos ambientales. “Es una experiencia, tanto personal como profesional, muy importante para mí. Sí, me había interesado antes por la redacción, pero no había pensado en la opción de periodismo, (el taller) me abrió la mente y la oportunidad de poder participar en el periodismo ciudadano”, dijo Daira. Por su parte, Cristina Olán, estudiante graduada de Estudios Hispánicos, explicó que la experiencia educativa le ayudó a conocer más sobre lo que es el periodismo multimedia y tener una idea más clara de las técnicas de entrevista. “Me percaté de que las destrezas de redacción, que aprendí en mis clases de español y en Sea Grant, son útiles para comunicar una noticia de carácter ambiental”. En el caso de Hilda Rojas, egresada de Ciencias Marinas del RUM, el taller le ayudó a discernir mejor entre los contenidos noticiosos. De hecho, Hilda es la editora de una revista que se distribuye de Aguadilla a Lajas, cuya misión es comunicar noticias de conciencia espiritual. Mientras, el fotoperiodista Efraín Figueroa catalogó la experiencia como “maravillosa”. Su caso fue particular porque además de ofrecer varios talleres sobre fotografía, también decidió participar en el rol de estudiante. “Fue una experiencia diferente, ver el concepto de buscar la noticia y su impacto inmediato… Ha sido bien refrescante, tener la oportunidad de pararme del otro lado de la cámara y hacer una entrevista”, sostuvo el veterano camarógrafo, quien también se desempeña como fotoperiodista del programa Geo Ambiente de María Falcón. La graduación en el último brinco Desde junio hasta septiembre, los participantes del taller tomaron los cursos que les permitieron lanzarse a un proyecto periodístico multimedios. Ya constituidos como un equipo de trabajo, a finales del mes de agosto, asumieron el reto de documentar periodísticamente una noticia ambiental. Se trató de la limpieza del cuerpo de agua conocido como El último brinco en el sector Calvache de Rincón. “Es un área que tiene el potencial para ser desarrollado para ecoturismo, hay áreas verdes, un cuerpo de agua, distintas especies de aves, hay árboles que crean sombra para pasar el día, caminar, dispersión y ocio. Parte de nuestra experiencia allí, fue conocer esta área y al darnos cuenta que tiene este potencial, y que hay personas que tienen el interés de que el lugar surja como una nueva área de recreación, nos dirigimos a hacer esta noticia”, explicó Oliver Bencosme, uno de los participantes del taller que labora como diseñador gráfico de Sea Grant. “La experiencia fue espectacular, aplicamos lo que habíamos aprendido, y las técnicas que se utilizan para grabar. Nos dio la oportunidad de utilizar las destrezas del taller y acercarnos a la comunidad y exponer sus iniciativas, dar otra cara de Rincón más allá de la playa, mostrar que tiene otros recursos distintos pero no desvinculados al mar, porque lo que se hace en tierra y otros cuerpos de agua repercute en el mar”, enfatizó por su parte Olán. Rincón es mi pueblo querido, yo amo su cielo y su mar. Son verdes sus campos floridos con brillo de sol tropical. Las bellezas de sus montañas son cual bendiciones de Dios. Sus flores, su brisa y sus cañas son gratos mensajes de amor. -Fragmento del himno de Rincón, PR Autor: Conrado Rodríguez Por: Cristina D. Olán Martínez y Rosemarie Vásquez Cruz Mientras gran parte de los turistas y residentes de Puerto Rico imaginan olas, arena y atardeceres al escuchar el nombre de Rincón, existe un grupo de rincoeños que han dirigido su mirada tierra adentro y reconocen la variedad de recursos y atracciones naturales que posee su pueblo. La Quebrada Grande, ubicada en la Comunidad Campo Alegre en el Barrio Calvache, pertenece a este cúmulo de atracciones ubicadas en la zona rural del conocido Pueblo de los Bellos Atardeceres. Esta quebrada, que por muchos años, ha sido un lugar de recreación para un sinnúmero de residentes de Rincón se podría convertir en un destino ecoturístico. Al menos, esa es la intención del guía turístico del municipio de Rincón, Carlos “Joey” Feliciano, quién vislumbra la posibilidad de transformar el área de El Último Brinco en un Centro Recreativo y Turístico, donde puertorriqueños y extranjeros puedan apreciar la belleza de la llamada “Capital del Surfing” desde una óptica distinta. “Queremos darle [a los visitantes] la otra cara de Rincón. Somos un pueblo pequeñito pero diverso,” expresó Feliciano. No obstante, y al igual que muchos de nuestros cuerpos de agua alrededor de la Isla, la quebrada se ha visto amenazada por los desperdicios que arrojan las personas. Por tal razón, un grupo de residentes de Rincón con la ayuda de Feliciano, se reunió recientemente para comenzar a limpiar la quebrada desde la intersección de la Carr. 411 con la Carr. 115 hasta el salto de agua conocido popularmente como El Último Brinco. Durante el recogido de basura, niños, jóvenes y adultos disfrutaron de las atracciones naturales que posee la quebrada. Al mismo tiempo, recogían latas, plástico, bolsas, ropa, zapatos, lavamanos, gomas y alambres, entre otros tipos de desperdicios. Esta basura se fusionaba con la tierra, la vegetación y las piedras. Mientras Feliciano nos mostraba una pieza de carro que encontró en el río, un charco de espuma de jabón se formaba a sus pies como muestra de la contaminación aledaña. Aunque no todos los participantes de la limpieza eran residentes de la Comunidad Campo Alegre, algunos vecinos se mostraron receptivos a la idea de desarrollar un proyecto con propósitos ecoturísticos. “Lo vería bien si es para el disfrute de todo el mundo,” señaló Zoraida Crespo, vecina de la comunidad. “Claro está, que se conserve y que se mantenga limpia y cuidada y en el mejor estado posible y que se siembren más árboles alrededor, a ambos lados de la quebrada, porque le hace falta mucho eso, para ver si vuelve a su estado como era antes. ¡Ojalá y volviera a su estado como era antes!” Crespo nació y se crió a minutos de El Último Brinco, como se le llama a esta Quebrada luego de que un hombre se suicidara, por razones de infidelidad, en el lugar. Vivió 26 años en Mayagüez y luego, regresó a su comunidad natal. La integración de la comunidad en el desarrollo de un proyecto ecoturístico es algo que considera esencial. Esta quebrada era para los residentes de la comunidad como “su carretera.” Allí socializaban. Por lo tanto, un proyecto de esta índole le regresaría su función de lugar de encuentro al río, señaló. Además, al hablar con nosotros, Crespo mencionaba algunas de las especies de plantas que crecían a la orilla de la quebrada y recordaba los días en que sus hermanos y ella recogían mangós y los vendían para obtener ingresos extra y comprar algunos efectos escolares. Además, el lugar cuenta con una amplia variedad de especies animales y vegetales. Durante el recorrido, don Carlos González, actual director del Centro Cultural de Rincón nos decía: “Vimos la palma real, que se usaba para tablas, para construir las casas. Vimos otros árboles frutales como el mangó, el guamá, la papaya y el jovillo. También hemos visto plantas medicinales como el cundeamor, como el carrasco –para eliminar verrugas— […], la higuereta. Podemos ver la yautía silvestre y el yagrumo. Varias plantas medicinales y de uso en el hogar. “Las reinitas lo buscan cuando echa la semilla, la fruta,” dice González, acerca de la planta de cundeamor. “Además, esto lo arrancan, lo hierven, para hacerle un baño a uno cuando uno tenía fiebre alta o un catarro fuerte, las abuelas hervían el cundeamor. Es como ir a un spa moderno pero en la casa.”” En la quebrada también viven chágaras y camarones. Estos últimos, en el pasado, se pescaban en grandes cantidades. Ahora, no hay tantos en la quebrada y el cauce de ésta ha disminuido. “Veníamos los amigos y nos parábamos en la parte de arriba del río y nos poníamos a ver cuando los camaroncitos se asomaban de sus cuevitas y nos poníamos a competir cuál era el que más camaroncitos pescaba. Cada vez que se asomaba uno teníamos que estar bien calladitos pero como yo soy bocón, capturaba el primero y formaba un show y los demás no podían pescar ninguno. Así que yo siempre terminaba ganando,” rememoraba Roberto Duprey, joven que se crió en la Comunidad Stella de Rincón y que actualmente reside y trabaja en la zona metropolitana. Las palabras de este joven son eco de las expresiones de muchos rincoeños que en sus años de juventud se recreaban en la quebrada y se bañaban en la cascada, así como lo hicieron los participantes del recogido de basura al final de la actividad. La quebrada fue su lugar de entretenimiento durante la niñez y la adolescencia de muchos rincoeños, un sitio para acudir luego de la escuela y una piscina comunitaria donde aprendieron a nadar. Para ellos y ellas, esta corriente de agua posee un gran valor sentimental. Sin embargo, el valor sentimental aún no ha podido sobrepasar el descuido de otros que lanzan todo tipo de desechos a esta corriente de agua. A Ana Salcedo, quien reside en Rincón desde el año 2000, le preocupa mucho ese descuido que la gente tiene por la quebrada y por los recursos naturales en general. Conversaba con nosotros al tiempo en que atendía a su nieto y nos decía: “Tenemos que velar para que éstos cuando crezcan tengan un ambiente limpio que respirar, que no haya tanta basura ni tanto cemento.” Algunas plantas que se encuentran a la orilla de la quebrada y sus usos Nombre común Nombre científico Uso que le daba la comunidad Carrasco de zona húmeda Comocladya glabra Para curar verugas. Cundeamor Momordica charantia Para curar la fiebre y el catarro. Higuereta Ricinus communis Para aliviar la mastitis en las vacas Guamá Inga laurina Para comer su fruto. Jovillo Astronium graveolens Para comer su fruto. Mangó Mangifera indica Para comer su fruto y venderlo. Papaya Carica papaya Para comer su fruto. Yagrumo Cecropia peltata Para hacer las tapas de los tiples. Crustáceos que se encuentran en la quebrada y sus usos Nombre común Nombre científico Uso que le daba la comunidad Chágara Atya, sp. Como carnada para pescar camarones de río. Camarón de río Macrobrachium, sp. Para comerlo. Vídeo Documental: Galería de Imágenes: [Show as slideshow]
Septiembre 14th, 2009 | Educando con el mar, Slideshow | Leer Más

Al rescate de nuestros mamíferos marinos

Al rescate de nuestros mamíferos marinos
“Del mar llegó Moisés, Moisés llegó del  mar, llegó en un atardecer, amor vino a buscar.” Tony Croatto Este bebé manatí parece estar protegido por algún ángel marino, pues su historia es muy distinta a la de la mayoría de los mamíferos que quedan varados en nuestras costas. El que conozcamos los detalles de su vida es de por sí una excepción. Con tan sólo dos semanas de nacido, quedó varado en el Sector Machete en Guayama. Fue avistado por un turista y rescatado por el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) para luego ser trasladado al Zoológico de Puerto Rico en Mayagüez. Y aunque aparenta estar solo en su piscina de agua dulce — ya  que no puede recibir visitas del público— lo rodean otros guardianes que cuidan de su salud, vigilan su peso, monitorean el agua y observan su conducta. Mientras el manatí se recupera, permanece a salvo de los peligros generados por los seres humanos. Es un lujo que pocos mamíferos marinos tienen en nuestras costas. “La destrucción de su hábitat, (las amenazas de) los botes y los ‘jet skis,’ los derrames de petróleo y sus derivados y el hilo de pesca son algunos de los riesgos que enfrentan los manatíes,” mencionó el doctor Luis Figueroa, veterinario del Zoológico de Puerto Rico. “Destruyen las praderas de Thalassia (especie de yerba marina) y se quedan sin comida,” añadió refiriéndose a algunos dueños de embarcaciones que no tienen el debido cuidado al anclar sus botes en las praderas de hierbas marinas en lugar de hacerlo en boyas de anclaje o en sitios más seguros. Atender un manatí es una tarea bastante parecida a la de cuidar a un niño recién nacido, según demuestran sus custodios del personal del Programa de Rescate de Mamíferos Marinos (PRMM) del DRNA. “Al principio lo alimentábamos cada tres horas y estábamos 24 horas junto al manatí,” señaló Luis Figueroa, quien, junto a los señores David Cole, Oscar Vázquez y un nutrido grupo de estudiantes voluntarios, cuida del crío. “Ya tiene dos meses y medio y ha alcanzado un peso saludable de 77 libras. Ahora, trabajamos en turnos de tres horas que comienzan a las 6 a.m. y terminan a la 1 a.m. del día siguiente.” La mayoría de los mamíferos marinos que habitan nuestras aguas no reciben tanta atención. A pesar de que las costas y las aguas oceánicas de Puerto Rico están repletas de mamíferos marinos, la información que poseemos acerca de las especies que circundan el archipiélago puertorriqueño es escasa. Aún cuando se sabe que diversos tipos de ballenas y delfines viven y visitan el Caribe durante todo el año, son muy pocos los censos que se han realizado en las aguas de Puerto Rico, lo cual podría ser crucial a la hora de diseñar medidas para su protección. “Es difícil legislar y tomar medidas si no se conoce la población,” expresó preocupada Grisel Rodríguez del  Laboratorio de Investigaciones Pesqueras en Joyuda, un componente del DRNA. Además, si ocurre un varamiento en masa (que pudiera ser producto de un derrame de petróleo, por ejemplo), ¿cómo vamos a ayudar a los mamíferos a recuperarse si no sabemos cómo era su población? ¿Cómo vamos a saber si el número de individuos es aceptable si no conocemos cuántos había antes?,” mencionó mientras explicaba la importancia de llevar a cabo un censo de la población de mamíferos marinos. En la mayoría de las ocasiones en que queda un mamífero varado, el animal muere. A veces, pasan días antes de que alguna persona avise al Programa de Rescate de Mamíferos Marinos que hay un animal varado. Mientras más días transcurren, menores son las posibilidades de obtener información acerca de la causa de muerte del animal y de sus patrones de conducta, alimentación y reproducción previos a su fallecimiento. Además, si los seres humanos desconocen su presencia en nuestros mares o el impacto que está teniendo nuestra conducta en su ecosistema, difícilmente se pueden implementar los cambios necesarios para protegerlos. Los delfines, las ballenas y los manatíes a menudo comen, por equivocación, bolsitas plásticas de comestibles y de hielo. Son heridos por las hélices de los motores de las embarcaciones y se enredan en el hilo de pesca que arrojan los pescadores, lo cual provoca su muerte por asfixia o gangrena. Otros quedan varados, agonizantes, a la orilla del mar. En las aguas de Puerto Rico se han identificado tres mamíferos marinos en peligro de extinción: la ballena jorobada, el cachalote y el manatí antillano. Estas especies están amparadas bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción. Así como esta ley protege a los mamíferos marinos en peligro de extinción, existen otras leyes que salvaguardan el bienestar de estos organismos. A nivel federal, la Ley de Protección de Mamíferos Marinos de 1972 obliga a proteger a los mamíferos marinos y a recopilar la información necesaria para estos fines. Existen muchos factores que contribuyen a la falta de información acerca de nuestros parientes marinos. Asimismo, la Ley 241 de Vida Silvestre de Puerto Rico provee directrices para el manejo, la protección y la conservación de estos organismos en Puerto Rico. El Programa de Rescate de Mamíferos Marinos del DRNA vela por el cumplimiento de estas leyes. Pero a pesar de las leyes todavía hay un gran desconocimiento por parte del público acerca de los organismos que viven en nuestros mares y costas y los efectos que tienen las actividades humanas sobre estos cuerpos de agua. “En Puerto Rico vivimos de espaldas al mar,” señaló recientemente Robert Mayer, profesor de biología en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Aguadilla. Existen muchos factores que contribuyen a la falta de información acerca de nuestros parientes marinos. Entre ellos se encuentran la falta de fondos designados para la investigación y las dificultades que conlleva el estudio de los mamíferos marinos. No obstante, se han realizado algunos esfuerzos para rastrear mamíferos en nuestras playas. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, NOAA, por sus siglas en inglés, ha llevado a cabo algunos censos de ballenas jorobadas esporádicamente y de paso ha documentado la presencia de otras especies, como ballenas piloto, delfines moteados, cachalotes y delfines hiladores, avistadas durante los censos. Por su parte, durante los pasados quince años, el personal de la Red de Varamientos ha hecho censos aéreos de manatíes. “Es bien sacrificado irse por semanas mar afuera, soportar la intensidad del sol y tratar de avistar especies de mamíferos marinos,” comentó Rodríguez. “No siempre están visibles. Hay que esperar a que salgan a la superficie. No todo el mundo está dispuesto a soportar esas condiciones.” Debido a las condiciones ambientales de nuestros mares el número de mamíferos en nuestras aguas es menor que en otras partes del mundo. El Caribe es un ambiente oligotrófico, es decir, bajo en nutrientes, y por consiguiente el número de presas es más bajo, lo que se traduce en menos alimento para los mamíferos marinos. Esto ocurre de manera distinta en las zonas templadas como el noroeste de los Estados Unidos donde abundan grupos grandes de mamíferos marinos. Es por esto que las ballenas de Puerto Rico emigran hacia el norte durante los meses cálidos para alimentarse. En mayor o en menor cantidad, los mamíferos marinos habitan los océanos y los mares de todo el globo y comparten ciertas características. Son vertebrados de esqueleto óseo, tienen sangre caliente, respiran por medio de pulmones, fecundan y desarrollan a sus crías internamente y las alimentan mediante glándulas mamarias. No obstante, existen claras diferencias en el nivel de adaptación al ambiente marino que permiten distinguir unos organismos de otros y ubicarlos en tres clasificaciones: cetáceos, pinnípedos y sirenios. Debido a esta diversidad de mamíferos marinos y a la escasez de información que existe acerca de ellos en nuestros mares y costas, es vital señalar cuáles son las necesidades en el manejo de estas especies, cómo se van a canalizar los fondos para su estudio e identificar los factores que las están afectando negativamente. Por tal razón, el DRNA y la Comisión de Mamíferos Marinos a nivel federal discutieron estos asuntos en una reunión que llevó a cabo en diciembre de 2008 en Puerto Rico. Además, en dicha reunión, el DRNA y la NOAA realizaron un acuerdo para el desarrollo de un taller de adiestramiento para la respuesta a varamientos. Este taller se efectuará en Panamá en el 2010 y beneficiará a los gobiernos de los países caribeños de habla hispana. También, el PRMM inició una serie de conversaciones con el Laboratorio del Sureste de Miami, perteneciente a la NOAA con el fin de realizar una evaluación de las poblaciones de mamíferos marinos basada en datos históricos. Esta reunión, al igual que los esfuerzos que realiza el DRNA a través de su Programa de Rescate de Mamíferos Marinos, representa un paso adelante en la protección de estos organismos. El bebé manatí es una muestra de ello. Aún no tiene nombre pero su recuperación ha sido favorable. Eventualmente, el manatí, al igual que el conocido Moisés en 1994, tendrá que volver al mar, interactuar con otros miembros de su especie y buscar su propio alimento. Pero al igual que en el caso de Moisés, su interacción cercana con los humanos deja una huella y denuncia silentemente la situación que enfrentan muchos otros mamíferos marinos que quedan varados en nuestros mares y costas. Quizás la canción que Moisés inspiró de las manos de Tony Croatto aún sirva de portavoz para otros mamíferos sin nombre. “Hoy al verlo me he puesto a reflexionar, el lugar de un manatí está en el mar. Quiero que a su mundo vuelva, pero siento el gran pesar, de por ser tan amigable, algún ser irresponsable, por maldad o por abuso, lo pueda matar.”
Febrero 18th, 2009 | Alerta ambiental, Slideshow | Leer Más

Marea alta de contaminantes: Aguas usadas acechan nuestro mar

Marea alta de contaminantes: Aguas usadas acechan nuestro mar
Por Milton D. Carrero Galarza y Cristina D. Olán Martínez La historia habla por sí misma. Un paseo en lancha entre las costas de Rincón y Aguada lo ilustra. De camino, una línea de surfistas aprovecha cada arco de las olas para subirse a un recorrido que desemboca frente a una planta nuclear en desuso. Un fulgor transparente sobre las olas traza el paso del sol en el azul del mar, que se extiende en el océano hasta chocar con una piscina de desperdicios, patógenos y sedimentos que impregnan de marrón la superficie marina. Son las aguas usadas de la Planta de Tratamiento de Aguada que se confunden con las descargas del río Culebrinas a media milla de la costa. Y a sólo minutos de la zona de descarga, una manada de delfines se pasea por el mar. Es la paradoja de belleza y contaminación que compite a diario por nuestras costas, nuestros ríos, nuestra agua potable. Esta colisión entre conservación y destrucción es la que enfrentan las agencias gubernamentales a la hora de decidir entre otorgar un permiso a aquéllos que proponen explotar algún recurso natural o atender los reclamos de aquéllos que se oponen y exigen que el desarrollo se lleve a cabo de manera sustentable. En este caso, el conflicto lo propicia la Planta de Tratamiento de Aguas Usadas de Aguada que solicita una dispensa a la Agencia de Protección Ambiental, EPA por sus siglas en inglés, para continuar descargando estas aguas usadas, tratadas solamente a nivel primario, a menos de 800 metros de la orilla del mar. Esto no tan sólo preocupa a los pescadores, a los bañistas y a los vecinos, sino que promueve un nivel de tratamiento que está prácticamente extinto en los Estados Unidos y en otros países desarrollados. Actualmente, hay cerca de 19,000 plantas de tratamiento en los Estados Unidos y sus territorios, según la EPA. De ésas, sólo 37 son de tratamiento primario, de las cuales seis están localizadas en Puerto Rico –aproximadamente un 16 por ciento de todas las plantas de tratamiento de aguas usadas en todo Estados Unidos y sus territorios. ™La EPA puede discriminar contra Puerto Rico porque si intervienen con las plantas de tratamiento de aguas usadas aquí, tendrían que aportar fondos para ayudarlas a subir su nivel de tratamiento,∫ explicó la doctora Ana Navarro, especialista en calidad de agua del Programa Sea Grant de la Universidad de Puerto Rico. Según el doctor Jorge García Sais, quien hizo un estudio exhaustivo de las aguas aledañas a la zona de descarga de la Planta de Tratamiento, hay una presión ™gigantesca∫ de parte del gobierno para que se concedan estas dispensas debido al costo que conllevaría aumentar el nivel de tratamiento de las aguas usadas que regularmente son descargadas al mar. Para Edwin ™Paúco∫ Font, pescador con más de 40 años de experiencia en las costas de Puerto Rico, el costo ambiental es mayor que el económico. Según Font, el agua de la zona de descarga está turbia 300 de los 365 días del año. Él lo sabe pues depende de esos días en que el agua está clara para pescar langostas a sólo media milla de la zona de descarga. Además, durante los pasados 20 años, navegó esas aguas diariamente rumbo a su zona de buceo en Isabela. ™Yo tengo una marquita ahí y estoy pendiente a que eso aclare,∫ señaló Font. A pesar de que diversos científicos que han evaluado las aguas señalan que la zona tiene una capacidad rápida de mezcla, su experiencia es que las corrientes son muy lentas y no permiten que los sedimentos y los contaminantes que descarga el río y la planta de tratamiento se disipen fácilmente. En el caso de la Planta de Tratamiento de Aguada, el tubo de evacuación se encuentra a una distancia de menos de media milla de la orilla y existe un desacuerdo en cuanto a la profundidad del mismo. Una visita a las coordenadas que la Planta de Tratamiento cita en la solicitud de dispensa demuestra que la zona tiene menos de 30 pies de profundidad. Sin embargo, oficiales tanto de la EPA como de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillado (AAA) señalan que el tubo está a una profundidad mayor. Mientras Jaime Géliga, de la EPA, indica que el tubo descarga a 60 pies de profundidad, el ingeniero Juan Carlos Pérez Bosill, Director de Cumplimiento de la AAA a nivel central, dice que el tubo puede llegar a 80 pies. García Sais señala que el tubo está a 45 pies de profundidad, siendo así el desagüe de menos profundidad de todas las plantas de tratamiento primario en el país. ™La marca que yo tengo es media milla más (lejos) y es 42 pies, así es que es imposible que eso tenga 60 pies,∫ indicó Font. Los oficiales de ambas agencias también difieren de los pescadores, de los científicos y de los bañistas acerca de la probabilidad de que los contaminantes lleguen a la costa. ™Pudieran llegar y llegan porque están descargándose en la bahía,∫ expresó García Sais. ™Yo no creo que esta planta es beneficiosa para nadie.∫ Además de la concentración de patógenos que se encuentran en las aguas cercanas al desagüe de la planta de tratamiento, la contaminación también contribuye a la proliferación de medusas, lo cual pudiera alterar el balance del ecosistema, explicó García Sais. Y aún con estos riesgos, por diversas razones, es muy difícil medir el impacto ambiental directo de las descargas de la planta de tratamiento. ™El que hizo esto es un genio,∫ refiriéndose a cómo la Planta de Tratamiento es capaz de enmascarar sus descargas con las del río. ™Se confunden los contaminantes.∫ Cuando llueve, las descargas del río son mayores, lo que hace aún más difícil la tarea de distinguir qué patógenos vienen del río o proceden de la  planta de tratamiento. Y aunque el muestreo comienza dentro de la planta de tratamiento, mientras el río siga descargando grandes cantidades de agua es difícil establecer un enlace categórico entre los contaminantes y la planta de tratamiento. Es por eso que la Planta de Tratamiento, en la Certificación de Compatibilidad con el Programa de Manejo de la Zona Costanera, indica que no existe ningún impacto adverso al ambiente marino de la zona. Pero los que han estudiado las aguas de la zona saben que el efecto de estas descargas en el mar no se puede obviar. ™Yo no he dicho que no tiene un efecto,∫ aseguró García Sais, quien sugiere que se realicen pruebas en el agua durante las épocas de sequía. De esta manera, indica el experto en oceanografía biológica, se puede atribuir con mayor seguridad la relación entre los contaminantes en el agua y las descargas de la planta de tratamiento que inevitablemente tendrán que arrojar al mar. ™Es como cuando tienes que hacer una necesidad biológica,∫ señaló, ™tú lo puedes aguantar y aguantar, pero tarde o temprano tienes que ir al baño.∫ En otras palabras se debe muestrear en las aguas durante la temporada de sequía cuando la planta alcance su capacidad de almacenamiento de aguas tratadas y se vean obligados a descargar. No obstante, el que no se pueda establecer un enlace directo entre las descargas de la planta de tratamiento y la presencia de patógenos en el mar, no significa que no afecte el ecosistema. El argumento es similar al que utilizaron las industrias tabacaleras durante mucho tiempo para negar que fumar causa cáncer. ™Una vez tú tiras algo dañino, algo vas a impactar negativamente,∫ manifestó el pescador. ™Tú no estás tirando agua destilada, ni agua de manantial. Tú lo que estás tirando es agua contaminada. øCómo no va a afectar?∫ Aunque ninguno de los tratamientos dejaría el agua igual que si fuera destilada, un tratamiento secundario disminuiría significativamente el impacto ambiental. Normalmente, las aguas usadas de las fábricas, de las empresas y de aquellos hogares conectados al sistema de acueducto llegan todas a la tubería de alcantarillado sanitario. En ese lago de desperdicios, dice Pérez Bosill, representante de la AAA, se puede hallar de todo: desde troncos, latas y toallas sanitarias, hasta animales y– en ocasiones contadas– fetos de bebé. Se desplazan hasta una estación de bombas donde son impulsadas en su recorrido hacia la planta de tratamiento. En el tratamiento físico o primario, el afluente pasa por unas parrillas o rejillas, desarenadores y trituradores que remueven los sólidos de mayor tamaño. El filtrado pasa luego por unos tanques de sedimentación que precipita los sólidos al fondo, separándolos del agua que permanece en la superficie. El llamado lodo o cieno que queda en el fondo se envía a un digestor o se airea para ir luego al vertedero, ser incinerado y/o usado como composta en la agricultura. El agua, a su vez, es descargada al mar, después de ser tratada con cloro. La clorinación por sí sola, según explicó Navarro, no basta para asegurar que se erradiquen las bacterias antes de que el efluente sea lanzado al mar. Si bien es necesario que la planta continúe descargando los millones de galones que consume la comunidad diariamente, es vital que se tomen mayores medidas para disminuir la contaminación, puntualizó Navarro. ™El `issue’ no es que no se descarguen las aguas tratadas, sabemos que tienen que descargar, lo que queremos es que mejoren el tratamiento,∫ expresó. Es el mismo reclamo que hace Jorge Sepúlveda, vecino de la Planta de Tratamiento y presidente de Ciudadanos Aguadeños Pro Conservación del Ambiente. ™Esa planta tiene la capacidad para hacerla secundaria,∫ señala Sepúlveda. ™øPor qué la EPA no le exige? Tienen una medida distinta en Puerto Rico. Aquí permiten unas cosas que allá no,∫ expresó refiriéndose a los EUA. En el tratamiento secundario, las aguas, además de ser sometidas inicialmente al proceso de tratamiento primario, también pasan a otro tanque en donde se degradan los sólidos restantes hasta eliminarlos. Para asegurar que no queden sólidos sedimentables, el agua vuelve a pasar por otra separación física en otro tanque antes de lanzarse al mar, tras desinfectarse con cloro. Un tratamiento terciario, removería del agua substancias tales como nitratos, nitritos y amonia para evitar restringir la cantidad de oxígeno disponible en el mar, necesario para sustentar el ecosistema marino. Según Perez Bosill, quien supervisa el desempeño de las seis plantas de tratamiento primario en la isla, la inversión mínima necesaria para llevar la planta a nivel secundario es de $100 millones, eso sin contar los gastos de mantenimiento que también serían cuantiosos. Sin embargo, con las alzas en el precio del servicio de agua, expresó Ruperto Chaparro, director del Programa Sea Grant de la Universidad de Puerto Rico, lo menos que debe hacer la AAA es asegurarle al pueblo que no están contaminando las playas del país ni comprometiendo la atracción más importante para las industrias de la recreación y del turismo. ™El que el gobierno no reconozca la necesidad de ofrecer tratamiento secundario a las aguas usadas representa una falta de interés en el manejo adecuado de un recurso natural que constituye un habitáculo esencial para los mamíferos marinos y las pesquerías, apuntó Chaparro. No basta con confiar en que la AAA opte por hacer mejoras, es necesario que la comunidad se organice para provocar los cambios, comentó el profesor Juan Carlos Martínez Cruzado, quien fue instrumental en la lucha que libraron los residentes de Mayagüez para propiciar que la Planta Regional de Tratamiento de Aguas Usadas de Mayagüez optimizara su servicio de primario a secundario. En el caso de Mayagüez, se requirió una lucha de más de una década en la que la comunidad ejerció presión hasta el punto de ir a Washington a testificar frente a la EPA. Y rindió frutos, pues recientemente esta planta de tratamiento obtuvo un galardón por su desempeño otorgado por la National Association of Clean Water Agencies. Sepúlveda y los vecinos de la zona de descarga en Aguada se opusieron en el 2003 cuando la Planta de Tratamiento de Aguada solicitó la misma dispensa. Aunque perdieron la batalla en los tribunales su lucha logró que disminuyera el mal olor en la costa. ™No es que nos hemos rendido,∫ dijo Sepúlveda, ™lo que estoy diciendo es que no es fácil.∫ Conseguir un cambio en esta ocasión resulta ser igual de cuesta arriba, pues Géliga, quien es Jefe de los Programas de Aguas Municipales en la División de Protección Ambiental del Caribe, división de la EPA que evaluará el caso, ya ha dicho que es muy  probable que la Planta de Tratamiento obtenga nuevamente la dispensa. Mientras se mantenga el patrón de otorgar dispensas a las plantas de tratamiento primario en vez de ayudarlas en la transición para que el tratamiento se mejore a secundario, expresó Martínez Cruzado, le estamos enviando el mensaje equivocado a la población que depende de los recursos costeros cerca de la zona de descarga. ™øCuál es la ruta que vamos a tomar?,∫ señaló Martínez Cruzado, ™Si vamos a tomar la ruta de que somos un vertedero, por lo tanto no va a haber proyectos de turismo, restaurantes ni pesca cerca de las playas, o si nos vamos a dar a respetar y vamos a desarrollar nuestro entorno de una forma saludable.∫
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Xplorah: Una herramienta de planificación futura en el presente

Xplorah: Una herramienta de planificación futura en el presente
Por Carlos J. Carrero Morales y Cristina D. Olán Martínez En momentos en que la falta de planificación en el desarrollo atenta contra los recursos naturales limitados en Puerto Rico, aparece en el panorama una herramienta que promete proveer la información necesaria para propiciar un desarrollo sustentable en el futuro. Xplorah es una herramienta que permite a los planificadores prever posibles escenarios en los terrenos de nuestra Isla, basado en información social, económica y ambiental. “Xplorah es un sistema de apoyo a la toma de decisiones sobre el uso del espacio territorial,” comentó el doctor Elías Guitérrez, director de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, uno de los gestores del proyecto. El programa surge como una iniciativa conjunta del gobierno central, la Junta de Planificación de Puerto Rico, las agencias federales, el sector privado y la Universidad de Puerto Rico. Además, es un proyecto que se ha desarrollado en colaboración con el Instituto de Investigación para Sistemas de Conocimiento en Holanda. La meta principal de este sistema es modelar cambios en el uso del terreno con el propósito de tener más elementos de juicio a la hora de tomar una decisión de planificación. Vivimos en una isla en la que a diario se edifican carreteras, centros comerciales y viviendas nuevas.  Con frecuencia, los constructores convierten montañas en llanos, rellenan humedales, ocupan la zona marítimo-terrestre y arrasan con grandes cantidades de árboles. En muchas ocasiones, todo esto se realiza sin considerar que, debido a nuestra condición de isla, los recursos que poseemos son limitados. Para evitar que continúen estos patrones de desarrollo, Xplorah permite que los planificadores visualicen los posibles escenarios de usos de espacios y terrenos. Los datos se organizan en capas o niveles de información que, a su vez, permiten hacer proyecciones sobre los usos de suelo y la ordenación del territorio. Además, tiene la capacidad de soportar toda la información que se le incorpore como, por ejemplo, características del territorio, información climatológica y ubicación de comunidades, carreteras y vías de tránsito, entre otros tipos de información. “Xplorah es un producto abierto. Puedes añadir cualquier tipo de información directamente relacionada con el proceso de planificación,” expresó el señor Aurelio Castro, de Geographic Mapping Technologies, compañía que ofrece asesoría técnica para el diseño del programa Xplorah. Para Gutiérrez este proyecto representa “la modernización del sistema gerencial del recurso más limitado del país, que es su espacio territorial.” “Xplorah es uno de los mejores y más completos instrumentos de planificación existentes hasta el día de hoy,” expresó Carlos Del Valle, profesor en el Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez. Las agencias que provean la información para Xplorah tienen la responsabilidad de mantener sus datos actualizados para que los resultados que produzca esta herramienta sean confiables. “A veces, las agencias de gobierno tienen información que no es congruente,” señaló Del Valle mientras enfatizaba la importancia de mantener los datos al día y la necesidad de que en Puerto Rico se cree una oficina que recopile todas las estadísticas del gobierno. Aunque Xplorah posee un sinnúmero de virtudes, no suplantará ni ahora ni en el futuro a los responsables en la toma de decisiones. “Xplorah es más que una herramienta. Su implantación constituye un cambio fundamental de estilo y de potencial para acometer la difícil tarea de atisbar futuros alternos. Yo diría que los beneficios son, precisamente, de largo alcance. El patrón de uso de terrenos cambia sólo a largo plazo,” indicó Gutiérrez. Para más información sobre Xplorah puede visitar las siguientes páginas de Internet: Escuela Graduada de Planificación http://graduados.uprrp.edu/planificacion/ Research Institute for Knowledge Systems http://www.riks.nl/projects/Xplorah
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Unión Europea aprueba salvavidas costero

Unión Europea aprueba salvavidas costero
Por María Fernández Arribas En una iniciativa que promete ser un ejemplo para la conservación de las costas a nivel mundial, la Unión Europea (UE) ha firmado una directiva que persigue alcanzar el buen estado medioambiental de las aguas marítimas comunitarias para el año 2021. La misma obliga a aquellos países de la UE que tengan costa a proteger la salud de los tres millones de kilómetros cuadrados de aguas marinas que circundan Europa. Esta estrategia marina fue propuesta por la Comisión Europea en octubre de 2005, entrando en vigor a mediados del 2008.  Antes de ésta ya se habían adoptado otras medidas como el Convenio para la Protección del Medio Marino del Atlántico del Nordeste (OSPAR), el Convenio para la Protección del Mar Báltico y el Convenio de Barcelona para la Protección del Mar Mediterráneo. Con la nueva Directiva se consigue dar cobertura a todas las franjas costeras. Los Estados miembros que compartan una región marina deberán cooperar para velar porque sus estrategias sean coherentes y deberán hacer también todo lo posible para coordinar sus actividades con países no pertenecientes a la UE en la misma región marina— incluso mediante convenios marinos regionales. Cada estrategia consistirá en un plan de acción que se aplicará en varias fases antes del 2015. Los países miembros deberán evaluar primero el estado ecológico de sus regiones marinas respectivas y valorar las principales presiones que sufren las mismas. De ahí deberán establecer programas de seguimiento, de manera que se garantice para el 2021 un buen estado ecológico, demostrando que hay una presión sostenible por parte de las actividades humanas. La directiva obliga a los Estados miembros a establecer zonas marinas protegidas, escasas en la actualidad. Esta nueva directiva significa un gran paso en la protección del medio marino, ya que supone la toma de acción por la salud de una amplia zona costera que se extiende al oeste hasta el Cabo da Roca en Portugal; al este, hasta el extremo oriental de la isla de Chipre y al sur hasta la isla de Lampedusa en Italia. En sus regiones ultraperiféricas, la protección  se extiende hasta Las islas Azores, Madera y Canarias, en el Atlántico; las islas Guadalupe, San Martín, San Bartolomé, y Martinica, en las Antillas; la Guyana Francesa, en América del Sur; San Pedro y Miguelón, en América del Norte; las islas Mayotte y Reunión, en el Índico y las ciudades españolas de Ceuta y Melilla en el continente africano. Se prevé que la comunidad internacional estará muy pendiente a la forma en que se implementarán los esfuerzos de esta directiva, ya que podría sentar las bases para establecer programas similares en otras partes de nuestro planeta. Para más información puede visitar: Comisión Europea http://ec.europa.eu/environment/water/marine/index_en.htm EUR-Lex http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=CELEX:32008L0056:EN:NOT
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Oda al conocimiento: La vida del Profesor Juan Gerardo González Lagoa traza sendas de inspiración y de sabiduría

Oda al conocimiento: La vida del Profesor Juan Gerardo González Lagoa traza sendas de inspiración y de sabiduría
Por Milton D. Carrero Galarza A sus 76 años, el doctor Juan Gerardo González Lagoa aún recuerda cuáles fueron los únicos dos días en los que faltó a la escuela. Fueron un 14 y 15 de octubre, en la víspera de la llegada del huracán San Calixto en el año 1943. Era un niño de 10 años que estaba dispuesto a caminar diariamente tres millas de ida y tres de vuelta para llegar a su salón. Pero aquel día no pudo salir de su casa en el sector Río Hondo de Mayagüez. “Las nubes están al revés,” le dijo su padre, quien a pesar de haber cursado sólo hasta el cuarto grado de escuela elemental era capaz de discernir con la habilidad de un meteorólogo cuando amenazaba seriamente un huracán. El paso de las nubes era irregular, de norte a sur en lugar de este a oeste. Para su padre esta información era usual. Pero para su hijo, aquel dato era algo maravilloso que dejaría en él una marca imborrable. Su padre le había abierto la puerta a uno de los secretos de la naturaleza y sin saberlo lo lanzó a descubrir muchos más por sí mismo. Todo comenzó en aquel terreno. Las noches mirando al cielo, deslumbrado por el contorno de estrellas en el firmamento. Las mañanas escuchando con detenimiento cada uno de los  trinos de los distintos pájaros. El tiempo que pasó sembrando y hasta una que otra clase de anatomía que dictó de adolescente, mostrándoles a sus amigos cómo se realiza la disección de un sapo. Allí desarrolló su curiosidad por el entorno y sentó las bases para lo que sería su vida: La vida de un erudito que ha mantenido su mente en los misterios más lejanos del Cosmos y sus pies muy cerca de la rugosidad del suelo. Un hombre que se ha destacado tanto por su excelencia profesional como por su bondad y perseverancia en el servicio. Es una de las personalidades más reconocidas en el campus del RUM y sus contribuciones a la rama de la oceanografía son conocidas mundialmente. Se mantiene como director del Centro de Recursos para Ciencia e Ingeniería (CRCI), después de haberse retirado como profesor en el 2000. Como administrador ha dirigido proyectos de investigación subvencionados con fondos que sobrepasan los 17 millones de dólares. Y tal vez su orgullo mayor: los 12 estudiantes de doctorado y 13 de maestría que ha graduado en más 45 años de cátedra. Sus logros, sin embargo, han dejado intacta su humildad. En su agenda, figuran con igual prominencia una reunión con científicos de la NASA que una charla del medio ambiente en alguna escuela elemental. Sus colegas administradores lo ven como un mentor y, aunque ha dicho que se jubilará como director del CRCI cuando cumpla sus 80 años, nadie puede imaginar a González Lagoa lejos del campo de la investigación y de la ciencia. “Es una persona buena, de un gran corazón y de una gran nobleza,” dice la doctora Yasmín Detrés quien fue una de sus estudiantes de maestría. “Él es el mejor ejemplo de lo que es excelencia científica. Es una persona que conoce muchos temas y puede dictar un curso en cada uno. Adonde él llega es imposible que no eduque a alguien.” Pero el recorrido hacia su propia educación ha sido largo. Comenzó de forma inusual cuando la iglesia envió a un grupo de sacerdotes irlandeses para que aprendieran español en su barrio. Pero en vez de hablarles a los sacerdotes en español como era el plan, González Lagoa se armó de un diccionario de inglés y empezó a memorizar palabras en orden alfabético. Adquirió mucho vocabulario, aunque no sabía cómo usar las palabras en oraciones completas, pero su mente siguió abriendo horizontes que apuntaban hacia lugares más allá de su finca. Sus padres entendían el valor de la educación y permitieron que continuara sus estudios de escuela elemental a intermedia y de intermedia a escuela superior aún cuando esto suponía prescindir de él y de su trabajo en la finca. Sabían cuánto él valoraba la escuela, pues lo veían hacer sacrificios para poder estudiar. Sus maestros veían su potencial y siguieron su progreso hasta verlo llegar al Colegio de Agricultura y Artes Mecánicas, lo cual suponía un gran logro para cualquiera en esa época, mucho más para alguien proveniente de un hogar humilde. En el Colegio pulió sus intereses por el magisterio y aunque la Universidad no ofrecía un grado en pedagogía, se matriculó en Estudios Generales  con la idea de seguir el currículo de Ciencias con especialidad en Zoología. Hizo una concentración menor en Química y se empezó a proyectar como futuro médico. Pero el destino tenía algo distinto reservado para él y en las postrimerías del bachillerato, recibió una oferta que no pudo rechazar. La Universidad había recién adquirido la isla Magueyes y el doctor Juan A. Rivero, profesor de Biología, ya veía nacer un instituto de estudios marinos con sede en la islita. Anticipando la necesidad de profesores para el nuevo departamento, el doctor José A. Ramos, a instancias de Rivero, le ofreció enviarlo a estudiar Oceanografía en Estados Unidos. Su admiración y respeto por ambos fue tal que no dudó en cambiar sus planes. Del Colegio pasó a la Universidad de Texas A & M, donde completó su maestría en Oceanografía y más tarde a la Universidad de Rhode Island en Kingston para su doctorado, lo cual lo preparó para una breve carrera en la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés). Ésta era la segunda vez que cambiaba drásticamente su plan de vida. En una ocasión anterior había considerado seriamente ir al seminario para ser sacerdote. Esto, tal vez influido por aquellas charlas en inglés con los sacerdotes irlandeses o como él dice: Por “ayudar a la gente, por ayudar a alguien.” Pero su idilio con el conocimiento tuvo consecuencias de índole espiritual. Las respuestas que alguna vez encontró en la Biblia para satisfacer sus inquietudes acerca del entorno ya no tenían sentido para él. No podía entender como un Dios podía haber creado el sol en el cuarto día si para que hubiera días debía existir el sol. Esto trazó un conflicto interno que aún no ha superado. ™El ver la grandiosidad de esto que nos rodea y no encontrar la solución en un ser que lo creó,∫ como él dice, le hizo buscar en su intelecto las respuestas a sus curiosidades sagradas. ™En el conocimiento, ahí está mi Dios,∫ expresa González Lagoa. ™El conocimiento es la fuerza motriz que mueve nuestra sociedad.∫ Pero este cambio ha dejado en él un conflicto interno que carga silentemente, pues respeta las creencias de aquellos a quien tiene cerca y que han podido encontrar su lugar en el mundo a través de la religión. Por eso no es inusual oírle despedirse en una conversación con alguno de sus seis hijos con un convincente: ™Dios esté contigo y te ayude.∫ O verlo acompañar de  la mano a su esposa Carmen Rosado a la iglesia y apoyarla cuando, en sus momentos de delicada salud, rogaba a Jesús que intercediera para que apareciera un donante de riñón después de más de cinco años de diálisis. ™Le inculqué las cuestiones Divinas,∫ dice González Lagoa, ™pero les dejé que ellos decidieran qué hacer. No he querido que ellos piensen que yo no creo en estas cosas.∫ Pero Carmen sabe que su fe religiosa es más fuerte que la de su esposo. Y entiende que su enfermedad ha sido una prueba muy dura para él. González Lagoa describe la enfermedad de Carmen como una espina en el alma. El ver a su esposa enferma y no poder ayudarla es algo que ™me está decimando la vida en estos momentos.∫ Por eso pasa las tardes, las mañanas y los días entretenido en el saber. Y no es que no ame lo que hace. Se disfruta al máximo esas mañanas enseñándoles a estudiantes de escuela elemental acerca de los mangles o de los planetas. Es una vocación de vida, inculcarles a los niños que presten atención al entorno, y además demostrar la importancia de esa zona de transición que es el mangle, capaz de restaurar los nutrientes de un mar que está perdiendo la batalla contra la contaminación y el desarrollo desmesurado. Pero además, los estudios y los viajes de campo son un refugio para subsanar esa herida en el alma. Para afrontar esos días cuando su esposa le cuesta salir de la cama y él anhela, como un niño, descubrir algo nuevo. ™Da conferencias hasta en Vieques,∫ comenta Carmen, ™y cuando no son del sol, son de las estrellas y cuando no, son del mangle.∫ Ella sabe cuánto la ama su esposo. Él hace el trabajo más pesado en la casa. Cocina y friega durante la semana. Barre y mapea toda la casa durante el fin de semana. ™Cualquier cosa que le pida, si está en sus manos, yo sé que él me lo va a conceder,∫ señala. Pero hay algo que ella quisiera y no se atreve a pedirle. Y si lo pide no se atreve a insistir. Es el tiempo. El tiempo que ella quisiera pasar junto a él. ™No hace falta hacer mucho,∫ expresa. ™Simplemente estar juntos. Ir a un lugar en donde nos olvidáramos del reloj.∫ Pero ella sabe que esa petición no está a su alcance. Es algo que no puede controlar. Si están en un hotel lujoso con vista al mar, él se levanta temprano y se sienta en el balcón con una tesis del tamaño de un tomo de enciclopedia. Como dice Carmen: ™Tú no sabes decir no.∫ Pero es por eso y muchas cosas más que sus colegas lo admiran y lo tienen de ejemplo. Porque cuando un estudiante de maestría necesita que le haga un revisión a su tesis de un día para otro él está ahí. Inclusive, el día en que por vez número 13 llamaron de Texas para anunciar que ya había un trasplante para Carmen, ella tuvo que salir de Puerto Rico sola pues una de las estudiantes de González Lagoa tenía que defender su tesis. Él llego más tarde; y permanece a su lado, pero ella sabe que cuando él finalmente se jubile como director de CRCI, eso no significará que se retira de las ciencias. Todavía estará allí dispuesto a dar la milla extra por algún estudiante. O irá a alguna escuela a hablar de las estrellas. O saldrá a La Parguera con sus instrumentos de medición a examinar la bioluminiscencia. Pues como el mismo dice: ™Me falta un mundo de razones por delante.∫
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Marea roja: Un fenómeno para investigar

Marea roja: Un fenómeno para investigar
Por Liz Yanira Del Valle La marea roja Parecería que el mar se baña en sangre. Su característico color rojo arropa el agua. Quizás este fenómeno, popularmente conocido como “marea roja,” tenga su atractivo visual pero sus consecuencias no son favorables para el ser humano y mucho menos para la ecología de las zonas donde se produce. Los científicos han denominado estas pigmentaciones como floraciones de microalgas nocivas (FMN) o “harmful algal blooms,” en inglés. Aunque en muchas ocasiones su aspecto destila un color rojo, las FMN pueden mostrar otros colores. Existen casos de floraciones de color amarillo o verde, entre otros colores, dependiendo de la especie responsable. A pesar de que en Puerto Rico se han reportado eventos de marea roja, no se han documentado efectos nocivos asociados a estos eventos. La ciguatera es la única enfermedad causada por dinoflagelados tóxicos en la Isla, pero la misma no está asociada a eventos de marea roja. Cómo, cuándo y dónde La doctora Yasmín Detrés, bióloga marina adscrita al Departamento de Ciencias Marinas de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, explicó que las FMN son acumulaciones de ciertos microorganismos fotosintetizadores y fitoplancton, en la superficie del mar entre los cuales figuran los dinoflagelados. No obstante, otras clases de microalgas como las diatomeas, las cianobacterias y las primnesiofitas o cocolitofóridos, también pueden causarlas. Estos organismos poseen los pigmentos que imparten las coloraciones llamativas al agua. La coloración dependerá del tipo de microalga presente y de su composición de pigmentos. En el caso de los dinoflagelados su pigmento predominante, y responsable de impartir el color rojo al agua, es el pigmento carotenoide peridinina. Para que ocurran las floraciones, Detrés explicó que es necesario que se den unas condiciones físicas, químicas y biológicas favorables para el crecimiento y la predominancia de una especie fitoplanctónica particular aunque las mismas suelen estar conformadas por más de una especie. Además, “se necesitan condiciones meteorológicas e hidrográficas adecuadas que permitan la acumulación de estas microalgas en la superficie,” mencionó la bióloga. En Puerto Rico, debido a los altos niveles de precipitación, también aumenta la cantidad de dinoflagelados en nuestras aguas, como ocurrió en La Parguera recientemente. No obstante, a diferencia de países como Chile o India, donde la marea roja afecta la pesca y puede tener efectos letales en quien consume los peces, en nuestra isla no es dañina. Consecuencias de la marea roja para la salud, el medio ambiente y la economía Deborah Cedeño, candidata doctoral del Departamento de Ciencias Marinas de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, cuyo trabajo investigativo está relacionado al dinoflagelado ictiotóxico (nocivo para los peces) Cocholodinium polykrikoides, indicó que este fenómeno de la marea roja acarrea consecuencias nocivas para la salud del ser humano, para el medio ambiente y para la economía. En los seres humanos, la marea roja puede provocar síndromes tóxicos que llegan al organismo por vías de la alimentación. Al ingerir peces y mariscos como camarones, almejas, vieiras, ostras y mejillones, el ser humano puede sufrir de algún tipo de intoxicación como por ejemplo el envenenamiento paralítico, diarreico, neurotóxico y amnésico, así como sufrir los efectos de la tetradotoxina y de la ciguatera. Éstas últimas, afectan principalmente a ciertos peces y han sido descritas para zonas tropicales. A pesar de que la ciguatera es ocasionada por un dinoflagelado tóxico, ésta no forma floraciones. Por otra parte, la marea roja también tiene efectos negativos sobre el medio ambiente. A nivel ecológico dichas floraciones causan: desplazamiento de especies endógenas, alteración de hábitats y de estructura trófica, condiciones de anoxia, deterioro en la calidad del agua, mortandades masivas de peces y de organismos filtradores, tales como los bivalvos, y muerte de aves y de mamíferos marinos. Estos efectos sobre el medio ambiente también tienen severas repercusiones sobre la industria turística, la acuicultura y la recreación. El incremento Durante las últimas décadas, los eventos de FMN aumentaron sustancialmente en aguas costeras alrededor del mundo. Las doctoras Detrés y Cedeño expresaron que dicha tendencia se debe tanto a causas naturales como antropogénicas entre las cuales resaltaron las siguientes: los mecanismos biológicos de dispersión de especies, la variabilidad natural en los patrones climáticos, los cambios en las condiciones ambientales que promueven la dispersión de especies a través de tormentas y corrientes y el transporte de especies en las aguas de lastre de los barcos. Por otra parte, los desechos domésticos, industriales y agrícolas, que debido al manejo inapropiado de los mismos son arrastrados por las escorrentías hasta llegar al mar, contribuyen a acrecentar la cantidad de nutrientes en las aguas costeras. A este exceso de nutrientes se le conoce como eutrofización. También, los desechos provenientes de la acuicultura, particularmente en las bahías cerradas, facilitan el aumento de nutrientes. Por ende, el proceso de eutrofización permite el crecimiento excesivo de algas lo que a su vez provoca la pérdida de oxígeno disponible para otros organismos en el ambiente acuático. Es por tal razón que la eutrofización provoca un incremento en las FMN. Asimismo, ambas investigadoras señalaron que existe un mayor interés científico por las especies nocivas, concurrente con el desarrollo de mejores técnicas analíticas e instrumentación que facilitan el proceso de detección de estas especies.
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